
"Una de las pocas veces que me quebré, fue antes de irme a hospitalizar, pues no sabía si iba a regresar a mi casa", revela Juan Carlos de 53 años, quien sufrió un cáncer al testículo.
La enfermedad en sí no le afectó en demasía. "Me imaginaba que le estaba ocurriendo a otra persona, no a mí, y como le bajé el perfil nunca me resistí a las quimioterapias", cuenta.
Este hombre confiesa que el cáncer fue una experiencia de crecimiento en todo sentido. "Descubrí el lado solidario de familiares y compañeros de trabajo. No sabía que muchas personas me tenían tanto aprecio, pese a ser poco demostrativo y sociable", dice.
Ante este relato, cabe la reflexión: ¿Por qué algunas personas tienden a ver lo negativo de las experiencias cuando pueden extraer lo hermoso del dolor?
Tal como le aconteció a Juan Carlos y a los personajes de la película "Antes de partir" (ver foto).
Si a usted le dijeran que tiene una enfermedad difícil de curar o con riesgo vital, ¿Cuál sería su actitud? El cómo un individuo reaccione ante esta noticia depende mucho de su personalidad.
Según el médico nefrólogo, Carlos Zúñiga, cuesta sugerir cómo alguien debiera actuar, si existen claves que pueden contribuir a que el sujeto sobrelleve mejor su padecimiento.
"Es constructivo pensar y sentir que no se está solo, lo peor es ensimismarse. Gratificante es en cambio, buscar redes de apoyo, ya sean familiares, amistades o colegas", sugiere el profesional.
La idea es que la persona abra su corazón, sea con un hermano o un amigo, y le cuente lo que le está pasando sin tapujos o miedos a expresar sus sentimientos frente a la enfermedad. "Sin duda ese gesto lo va a aliviar de algún modo", sostiene Zúñiga.
FE Y OPTIMISMO
En estas circunstancias de incertidumbre, el aspecto espiritual o religioso suele ser una soporte trascendental para el doliente. "Sería de enorme ayuda que la persona que es budista, católica o de otro credo, incorporara su religión en el tratamiento", propone el médico, quien ha dictado charlas sobre la influencia de la espiritualidad en la salud.
"He visto en mis pacientes sometidos a diálisis, que aquellos que tienen una práctica mística presentan una mejoría notoria comparados con aquellos que carecen de un sustento espiritual o eclesiástico", afirma.
Agrega que si bien, existen personas que no son creyentes, tienen arraigado un profundo valor a su vida, en su anhelo de trascender a través de sus hijos o nietos, una motivación crucial para estos individuos.
Como decía el psiquiatra Víctor Frank, el sufrimiento no destruye al hombre, lo que lo aniquila es el sufrimiento sin sentido. "Una gran lección que nos ayuda a comprender el motivo de nuestra existencia y para qué nos ocurren ciertas crisis o dolores", subraya.
Si un individuo que padece un cáncer u otra enfermedad riesgosa, flaquea en este aspecto o no tiene una claridad sobre hacia dónde va su vida, obviamente para él o ella, la enfermedad será una tragedia o un episodio exclusivamente negativo.
"Muchos ven el cáncer como una enfermedad maldita", asegura la psicóloga Pilar Sordo. "Sin embargo para mí, fue una bendición que mi marido la haya padecido, pues tuvimos tiempo de abrazarnos y besuquearnos. Creo es un privilegio saber cuando uno se va a morir, más trágico habría sido perderlo en un accidente o tras un infarto", relata con emoción.
EL APRENDIZAJE
A partir de esta experiencia, muchos tienen un cambio. "Surge un darse cuenta de los errores que se cometen para con uno mismo y con el resto de los seres queridos", añade Zúñiga.
Pilar Sordo admite que en reiteradas ocasiones ha estado cerca de la muerte. "Y lo que viví con Oscar vino a reafirmar muchas cosas que ya creía. Por ejemplo, la trascendencia de disfrutar el presente, gozar de los afectos de mis hijos, mis padres y abuelita", reflexiona.
Elegir estar con gente buena onda y no con aquellos que nos amargan la existencia. "Por sobre todo la enfermedad de mi marido me ayudó a vencer miedos", detalla.
Pilar logró extraer la sabiduría de la adversidad. "No obstante, existen individuos que pese al sufrimiento, no aprenden nada y siguen igual que antes. Tal vez necesiten más crisis para llegar a despertar", deduce Carlos Zúñiga.

