 | | El terror nocturno es cosa de niños, para muchos, experiencias vividas en el umbral del sueño que le quitan a la cama esa posición de templo del descanso. |
TANIA MERINO tmerino@cronica.cl
Cinco sombras avanzan hacia la cama donde duerme Daniela Espinoza, reptan por el piso iluminado por la única ventana del dormitorio. Trata de moverse, sin resultados. Tiene los ojos abiertos y la mirada fija en las siluetas negras que comienzan a trepar siguiendo los pliegues de la colcha. Su respiración se agita y el pecho se le oprime. El cuerpo no le responde, sino hasta que en un desgarrador esfuerzo logra voltear la mirada. Las figuras se desvanecen. Daniela recuerda el episodio como "lo más angustiante que me ha pasado". Para los psiquiatras es probable que esta joven, como una gran parte de la población sufra de un trastorno del dormir. Sin embargo, algo que asusta a quienes sufren estos problemas nocturnos es que pocas veces logran distinguir si lo vivido fue parte o no del sueño. ¿Suceso fantasmagórico o desajustes del sueño?
MUJER DE NEGRO Para Soledad Valenzuela (31), tiene que ver más con lo paranormal. Sabe que, aunque podría haber sido la peor de las pesadillas, tenía los ojos bien abiertos cuando "vio lo que vio". Cuenta que una noche despertó sobresaltada. Tras su espalda sintió el frío de una presencia siniestra. "Traté de darme vuelta para ver qué era, pero no pude, hacía esfuerzos vanos, hasta que de repente mi hermana pasó por fuera de la pieza para buscar la leche de mi sobrino. Ahí recién pude moverme y alcancé a ver a una mujer con un velo negro arrodillada y rezando al lado de mi cabecera. Salté de la cama y fui al pasillo donde estaba mi hermana para mostrársela, pero cuando volvimos ya no estaba. Casi me desmayé", contó. Natalia Maureira, de 29 años, vivió también la sensación de no poder moverse. "Era como si me hubieran puesto una bolsa de cemento, cuando logré darme vuelta me di cuenta que tenía las manos cruzadas sobre el techo. Fue aterrador", comentó.
EN PSIQUIATRÍA TIENEN SU EXPLICACIÓN
De acuerdo a estudios realizados por el Instituto del Sueño, en estas historias se mezclan dos patologías. La primera es la parálisis del sueño. Se produce cuando el individuo está despertando o quedándose dormido, se siente incapaz de moverse o hablar pero está consciente de lo que ocurre alrededor. La segunda son la alucinaciones hipnagógicas. Son experiencias oníricas, vívidas y dramáticas que son difíciles de distinguir de los hechos reales. Este ensueño es con frecuencia una pesadilla, con imágenes o sonido. Son particularmente terroríficas debido a que el paciente está despierto pero le es imposible controlar la acción del ensueño. |