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Sábado 13 de marzo de 2010

Viajaron miles de kilómetros para saber de sus familiares

Penquistas que estaban en el extranjero dejaron todo de lado para poder estar con los suyos.

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Rodrigo Fuentes Tello lleva más de siete años viviendo en Madrid, España, donde trabaja como periodista de una agencia de noticias. La mañana del sábado 27 de febrero se alistaba a iniciar su jornada cuando, al encender la tele, la noticia del terremoto y maremoto en Chile lo dejó helado. De inmediato trató de comunicarse con su familia en Talcahuano, pero no había respuesta. La incertidumbre y el temor ante las imágenes que provenían de nuestro país no lo hicieron pensarlo dos veces y reservó altiro un pasaje de regreso.

“Pasé todo el sábado sin saber de nadie, papás, hermanos, ni tampoco de mis abuelos, que viven en Cabrero”, contó. Recién el domingo, y gracias al Facebook de un primo en Santiago, dos palabras le trajeron algo de alivio: “Están bien”.

“Igual no es lo mismo que te digan que están bien, a verlos. Pasé toda la semana esperando hablar con ellos, pero poder viajar era al menos una tranquilidad”, añadió Rodrigo, cuyo vuelo estaba previsto para el viernes 5, también con la incertidumbre de si estaría habilitado o no el aeropuerto en Santiago. Mientras tanto, las redes sociales como twitter o facebook fueron la vía para ir recopilando información, a la vez que aprovechó la espera para organizar junto a sus colegas una colecta para ir en ayuda de las víctimas de la catástrofe, la que entregó a la teletón “Chile ayuda a Chile” apenas llegó a Santiago, una semana después del sismo.

Ahí, después de 14 horas y tras cerca de 11 mil kilómetros de vuelo, empezó una nueva aventura por acercarse a Talcahuano. “Como estaba el toque de queda en Conce, tuve que tomar un bus a Linares y pasar ahí la noche. Igual el viaje era lento y había muchos desvíos”, relató. A Concepción arribó cerca de las tres de la tarde del domingo, cuando finalmente pudo reunirse con sus padres y sus dos hermanos en el sector Denavi Sur y poner fin a una de las semanas más terribles en sus 33 años.

Desde Colombia

Una odisea similar vivió el ingeniero informático Marco Varela (32), quien al momento del terremoto se encontraba trabajando en Bogotá, Colombia. Sin poder comunicarse con sus familiares en Concepción, decidió también volver a Chile en el acto. “Saqué pasaje para el martes (2 de marzo), pero los vuelos estaban cancelados. Recién el jueves pude viajar”, recordó. De todas formas, el martes ya había logrado comunicarse con algunos parientes y viajó con la tranquilidad de saber que estaban todos bien.