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Miércoles 8 de septiembre de 2010

Nuevo sistema para intercambio de correo con mineros atrapados

Las misivas comenzaron a ser enviadas en pequeños tubos de plástico insertados en las "palomas" que suben y bajan por la mina.

AFP

Las cartas de los mineros atrapados a 700 metros de profundidad en el norte y de sus allegados comenzaron a ser enviadas en pequeños tubos de plástico insertados en las 'palomas' o grandes receptáculos que suben y bajan por la mina, explicó un familiar.

"Es un buen sistema porque las cartas ya no llegan mojadas", dijo Nelly Bugueño, madre del minero Víctor Zamora, mostrando un tubo de plástico transparente de unos 15 cm de largo y 3 de ancho, con tapa azul de rosca.

Dentro del tubo -que lleva una etiqueta que en este caso dice "VICTOR ZAMORA"- podía verse una carta plegada sobre sí misma.

"Las 33 familias reciben cartas en frasquitos. Esta la escribimos para él", cuenta Bugueño. Los tubos, explica, viajan dentro de las 'palomas', recipientes que suben y bajan por un estrecho conducto cavado por una sonda transportando objetos entre la superficie y el refugio de los mineros.

La mujer explicó que habían hablado los psicólogos del equipo de rescate para solucionar el diferendo generado tras quejas de que no todas las cartas eran enviadas.

"Ellos entendieron nuestra posición y nosotros la suya", dijo.

"Entregamos el frasco, y depende del psicólogo si él quiere abrirla y leerla, nosotros no podemos decir nada", contó. "Ahora nosotros ya sabemos que no podemos mandarles problemas a los que están allá abajo. Solo alegrías, cariño, abrazos y amor".

Las autoridades reconocieron esta semana que algunas cartas no eran enviadas, a veces por problemas de espacio y otras porque incluían malas noticias que podían afectar negativamente el ánimo de los mineros.

Los 33 mineros -32 chilenos y un boliviano- quedaron sepultados por un derrumbe en la mina San José, 800 km al norte de Santiago. Recién después de 17 días se logró establecer contacto con ellos, confirmar que estaban vivos y empezar a comunicarse y enviarles alimentos, abrigo y otros elementos.